Slow food: la deliciosa respuesta a la fast food.

Por: María José Alzate P – Comunicaciones Levapan.

El término de “Slow Food” significa comer prestando atención especial a los detalles de la comida. La calidad, los sabores, los ingredientes y su preparación.

En la actualidad se nos exige una sobreproducción de manera acelerada, por consiguiente, vivimos así, acelerados. Un sistema preocupado simplemente por la productividad en masa, el desarrollo y el sistema económico. Esto repercute en todos los hábitos de la vida cotidiana. En ocasiones, las personas están tan mecanizadas que pierden la noción de lo esencial. Algo tan básico y cotidiano como disfrutar de una comida bien preparada. De la sazón, el olor, el color y el sabor de los alimentos. Por lo mismo, nació slow food. Este representa comer prestando atención especial a cada detalle de la comida.

Historia

El Slow Food nació en Italia como una contraposición a la Fast food en el año 1986 por Carlo Petrini y un grupo de activistas. Nació después de una manifestación ante la apertura de un nuevo restaurante de Mc Donal’s en Plaza España, Roma. Allí declararon su inconformidad frente a la producción en cadena de la comida chatarra.

Slow food: la deliciosa respuesta a la fast food

Los objetivos iniciales de este movimiento fueron: defender la buena alimentación, disfrutar del sabor de cada ingrediente, reconocer la preparación de cada alimento, la protección del medio ambiente, la preservación de la cultura, y el bienestar de la salud del ser humano. Así como un ritmo de vida sin preocupaciones o afanes.

Después de más de veinte años desde su creación, la organización global de Slow food se ha implementado en más de 160 países. A partir de allí ha evolucionado con una consciencia más social, abarcando temas que tengan que ver con la alimentación, la cadena de producción, la relación entre la comida y las personas, la política y la cultura.

Filosofía

Slow food lucha por una conciencia de la buena alimentación en los seres humanos. Que todas las personas puedan acceder, y disfrutar de una comida de calidad. Que beneficie a los productores, consumidores y al medio ambiente. La gastronomía es uno de los factores principales en la cultura de una región.

Slow food: la deliciosa respuesta a la fast food

Se opone completamente a la automatización de los alimentos. A su producción masiva, a la homogenización de los sabores, y de la cultura. Así como del poder descontrolado de las grandes empresas de la industria gastronómica y la agricultura industrial.

Principios

1. Bueno: Alimentación fresca, buena, deliciosa, que sea armoniosa con los sentidos y que forme parte de la cultura local.

2. Limpio: Se busca la producción y el consumo de alimentos que no deteriore ni lastime el medio ambiente, el bienestar de los animales o la vitalidad del ser humano.

3. Justo: Precios razonables y accesibles para los consumidores, y remuneraciones para los productores.

Slow food: la deliciosa respuesta a la fast food

Fundamentos

  • La educación de los sentidos, en especial del gusto para reconocer una comida de calidad.
  • La conservación de la cocina local, de las recetas tradicionales, de la naturaleza, y de los animales en peligro de extinción.
  • Un método más limpio en la agricultura que se base en conocimientos y modelos capaces de brindar desarrollo social. Incluso en los lugares más pobres y alejados del planeta.
  • La preservación de alimentos locales. Recetas y procesos heredados en el tiempo.
  • Reconocimiento de la biodiversidad de vegetales y especias.
  • Respetar el patrimonio de los locales gastronómicos, su valor cultural y social.
Slow food: la deliciosa respuesta a la fast food

El movimiento de slow food se preocupa primordialmente por los productores, los agricultores, los negociantes y gastrónomos que enfocan todo su empeño en, como ellos lo llaman “Arca del gusto.” Lo nombraron así como una comparación al Arca de Noé y una lista de alimentos que necesitan ser rescatados del olvido. Estos productos se destacan por tener una calidad inigualable, armonizar los sentidos, pertenecer a un lugar geográfico en específico, fabricarlos de manera artesanal y sostenible. Todo se basa en un consumo consciente y responsable frente al consumo desenfrenado. Comer con atención, producir productos de calidad, y generar un impacto positivo a nivel social, económico, cultural y ambiental.

El nombre de este movimiento, así como sus objetivos y su historia, lo posicionaron como uno de los más atractivos, influyentes e importantes de las últimas décadas. Por esta razón, cada vez consigue más seguidores a nivel global. Con más de 10.000 activistas, Slow food hace parte de uno de los movimientos más importantes en el mundo.

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