El queso y sus variedades

Por: Comunicación Digital Levapan.

El queso está hecho de la solidificación de la leche, puede ser leche de vaca, de oveja o de cabra; hace parte de la dieta diaria del ser humano desde hace miles de años. El queso es versátil, se puede agregar a preparaciones dulces y saladas, y es un gran acompañante de pasa bocas o comidas sencillas como el sándwich o preparaciones más complejas como el tiramisú o el pastel de queso.

Los quesos se presentan en diferentes presentaciones, es posible disfrutarlos solos, pero dependiendo de la ubicación, las personas lo acompañan con frutas, verduras, o vino.

Variedades de quesos

Hay muchas clases de quesos, es muy complejo mencionarlos a todos, ya que cada región y país suelen tener sus propias variedades. Los quesos suelen ser elaborados de forma artesanal, a pesar de ello, por leyes de salubridad y para brindarle mayor confianza al consumidor, existen plantas que elaboran el queso también, evitando que se propaguen enfermedades.

Según la fabricación y el tipo de leche con el cual fue hecho, así es la clasificación del queso, se pueden hacer quesos blandos, duros, azules y fuertes.

Los quesos blandos y cremosos; son los que contienen poca grasa y proteína, su textura es suave a diferencia de los quesos duros.

Poco maduros: este tipo de quesos es ligero y tierno se madura en pocos días u horas; hace parte de la categoría de quesos de oveja, cabra, ricota y feta.

De corteza blanca blanda: en sus primeras etapas se caracterizan por tener un aroma delicado a setas, su textura es cremosa y la corteza tierna, aterciopelada y muy blanca.  Cuando este tipo de queso madura desarrolla mucho su sabor su centro se vuelve más tierno y cremoso; como por ejemplo: el Brie y el Camembert.

Muy cremosos: son elaborados muy similarmente a los quesos de corteza blanca blanda, pero tienen una cualidad mantecosa, untuosa y casi dulce, gracias a que se le agrega nata. Por ejemplo: el Boursault y el Explorateur.

Cremoso de maduración intermedia: son de consistencia elástica, no son prensados, su corteza es suave y flexible. Por ejemplo: el Saint Nectaire, el Reblonchon o el Pont l’Evéque.

Tipo Gouda: si esta joven, el queso tiende a ser cremoso, pero si está envejecido adquiere firmeza, su textura al paladar son de un queso de pasta dura y su corteza es cerosa.

Los quesos Azules, son aquellos que contienen moho inofensivo y este le produce manchas verdes – azules, las cuales le dan la característica de su nombre.

Fuertes y olorosos: son los que se caracterizan por tener un sabor marcado. El más conocido es el queso Roquefort, hecho con leche de oveja y fabricado de manera artesanal en las cuevas de Combalou al suroeste de Francia.

Suaves y cremosos: son blandos de corteza tipo Brie que también son fabricados en la versión azul como lo son el Blresse Bleu y Cambozola. El Gorgonzola suave o Dolcelatte también es un queso azul, este procede de Italia y comúnmente se vende envuelto en papel aluminio.

Maduros y tiernos: este tipo de queso combina su sabor pronunciado con una textura cremosa gracias a su maduración de varias semanas. La mayoría de veces estos quesos se fabrican con leche de vaca cruda o pasteurizada. Su corteza es gris o anaranjada, basta y quebradiza. Por ejemplo: el queso Stilton, que suele ser reconocido como el mejor queso inglés, para algunas personas; es servido tradicionalmente en épocas navideñas. Otro queso es el Blue Vinny, el Shropshire y el Cashel Blue.

Los quesos Fuertes, son los de sabor muy pronunciado, por eso suelen ser muy apreciados, gracias a su concentración de sabor.

Franceses: la mayoría son de pasta cremosa; si se desea consumir estos tipos de quesos es poco recomendable que se haga con el acompañamiento del vino, ya que dificultarían la elección de la bebida para su disfrute. Un ejemplo de este tipo de quesos es por ejemplo: el queso Ami du Chambertin, Epoisses, Maroilles.

Sabores inusuales: en esta categoría entra el queso Gjetost, es de color caramelo oscuro y casi dulce, también está el Liptauer húngaro, que es tierno, especiado y condimentado con: ajo, alcaparras, anchoas y pimentón.

Azules de sabor marcado: estos quesos son de sabor fuerte y salado como: el Roquefort o el Cabrales. Los otros quesos de este tipo deben consumirse con cautela, por salud.

Aromatizados: su sabor es especiado ya que son elaborados con ingredientes como: hierbas, ajo, pimienta en grano, semillas de comino y especias dulces o amargas.

Los quesos de pasta dura, son aquellos que de textura firme, son prensados, suelen ser envejecidos en su proceso de fabricación y su corteza no se consume. El resultado de su sabor es gracias a su larga maduración que puede ser de dos meses, aunque hay quesos que pueden madurar en un tiempo de dos a cuatro años.

Duros de oveja: son muy apreciadas por su intenso y complejo sabor. Cuando este tipo de queso está joven su sabor es ligeramente salado y afrutado. Un ejemplo, son: el queso Pecorino italiano y también los quesos españoles Manchego, roncal y Zamorano.

Regionales ingleses: las distintas regiones de Inglaterra producen diversos quesos cuya receta se remonta a siglos atrás.

Cheddar: este queso es fabricado en la localidad que lleva su nombre en Inglaterra, es apetecible por su sabor que va desde el dulce y delicado hasta el afrutado y especiado. Este sabor depende de si fue fabricado en producción comercial o si fue madurado varios meses en una granja.

Tipo Suizo: algunos de estos quesos se caracterizan por tener agujeros que salen por las burbujas de gas generadas durante el proceso de fermentación. Su sabor es fresco, aromático y entre más maduro más afrutado; su textura es suave y firme, la cual obtiene al calentar las cuajadas y luego prensarlas. Este tipo de queso se fabrica en Francia y son, por ejemplo: el Gruyer y el Emmental.

Provolone: este queso es escaldado y luego moldeado en diferentes formas, este tipo de queso es blanco amarillento de pasta filata, es decir de cuajada estriada. Puede ser joven o madurado en un máximo de dos años.

Para rallar: los quesos de este tipo son de pasta quebradiza, por lo general, se dejan que maduren de dos a cuatro años. Quesos como: el Parmesano o el Copernico romano, son los más conocidos de este tipo.

Tipo holandés: es un queso tipo Gouda de textura blanda, pasta dura y ligeramente granulosa; su sabor es afrutado y penetrante.

¿Con cuál de estas variedades se queda?

Si le ha gustado este artículo, compártalo en sus redes sociales.

Related posts

Leave a comment